De mañanita,
como te gusta,
mi pulso se suspende
esperando tu lectura.
Y por la mañanita,
como tu prefieres,
mando los deberes
que tu amor
procura.
En la mañanita,
de tus despertares,
escribo pensando
que te hablo al oído
y te cuento milongas
de mis quereres.
Esta mañanita,
desde mi torre,
quiero acariciarte
con las letras
que entretienen
tus pesares.
Contemplarte en tu cama
y observarte
desmayada
y ausente
para después poder
olerte, acariciarte,
besarte y meterme dentro de ti
para morirme en tu simiente
y volver a nacer de ti
para poder amamantarme
de tu jugo
que me sostiene
Espero
todas las mañanitas poder
amarte
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